Gerald Hach – Esculptor
Viaje al corazón de la dualidad del ser

"El mundo es grande, pero en nosotros es profundo commo el mar
Rainer Maria Rilke

Gérald Hach

 

Prensa

Gran observador solitario, Gérald Hach explora la profundidad de las emociones que habitan nuestro mundo interior. Despuès de haber recorrido el mundo, solo en su bicicleta, este hombre enamorado de los descubrimientos se lanza a la conquista del universo intimo. En este viaje interior, se interroga sobre la dualidad que le es propria a cada individuo, sobre la polaridad de sus sentimientos: poder y abandono, fuerza y dulzura, cólera y alegría...
Todas estas emociones, que podrìan calificarsecomo masculinas y femeninas respectivamente, crean la riqueza de nuestro diálogo ìnterior, la quìmicade nuestras emociones. El escultor evoca la complejidad de esta dialéctica en una unión armoniosa de contrarios: cada una de sus obras, de barro o de bronce, es la expresión de esta alianza entre lo femenino y lo masculino, cuya linea unificadora está dada por la forma, la textura y la materia.


Manos de maestro

Animado por un profundo deseo de iniciarse en la escultura, Gérald Hach escuchó decir un día: "Si puedes esculpir manos, puedes harcelo todo..." El desafio estaba lanzado. Se dejó llevar por su inspiración, y a pesar de que nunca había seguido un solo curso, comenzó a esculpir manos. El resultado causó estupefacción. Su primera pieza (1995) era ya una obra maestra de verdad. Esas dos manos de barro, que conjuntaban la ambivalencia del ser, marcaron el principio de una declinacón sin cesar agudizada por la sensibilidad y el dinamismo creativo del escultor, de un hombre apasionado de la naturaleza de sus semejantes. A través de sus manos, Gérald Hach da forma a la pluralidad individual, a la diferencia que constituye la esencia del hombre.


Rostros de emociones

La otra faceta creativa del escultor se actualiza en sus rostros. Al igual que una máscara, cada una de ellos representa una simbología ligada tanto a las emociones más nobles como a los sentimientos que rechazamos. Yendo de la extrama dulzura a la fuerza destructora, es la expresión del Todo en Uno. Cada rostro nos devuelve el reflejode lo que somos, nos interpela a diferentes niveles de nuestra personalidad.


Geneva, return to the basics

After several private exhibitions, Gérald Hach first shows his works to the public. Naturally, he has chosen Geneva, the town where he was born, for this event that he shares with Amedée Chatriand, a painter from Lausanne.
During a fascinating journey in the universe of the emotions, every visitor will have his own inner world as a reference point. It is why Gérald Hach does not name his sculptures. In this way, he allows everybody to have a quite individual freedom of the interpretation: “As soon as the sculpture is shaped, it quite no longer belongs to me, but it is everyone’s who look at it. When a person tells me what she feels as she is looking at my sculptures what they create in herself, it is the most beautiful of my presents. Even if, it is the quite opposite of my own feelings when I was shaping them.”